Christa Pike, la única mujer en el corredor de la muerte de Tennessee, ya salió del hospital y regresó a la prisión donde ha pasado más de 30 años. Ya camina y habla, pero sigue legalmente condenada a muerte: sus abogados piden que le conmuten la pena por cadena perpetua y preparan una impugnación constitucional contra un posible segundo intento de ejecución.
El pasado 10 de octubre, Pike recibió el alta hospitalaria y fue trasladada de regreso al Centro de Rehabilitación Debra K. Johnson, en Nashville, la prisión donde ha estado recluida durante más de tres décadas. Según sus abogados, ya camina y habla con frases completas, aunque los médicos aún evalúan si las dos dosis de pentobarbital que recibió el 30 de septiembre le dejaron daños permanentes.
Su situación legal, sin embargo, no ha cambiado: la sentencia de muerte sigue vigente. Su defensa pidió al gobernador de Tennessee, Bill Lee, que le conmute la pena por cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional, y prepara una impugnación constitucional, porque los expertos advierten que un segundo intento de ejecución podría violar sus derechos. La ONU también pidió que no se repita el intento.
Mientras el caso se define, todas las ejecuciones en Tennessee permanecen suspendidas: el propio gobernador ordenó una revisión independiente de lo ocurrido la noche del intento fallido, un hecho sin precedentes en la historia moderna de la pena de muerte en Estados Unidos, según el Centro de Información sobre la Pena de Muerte.
Y hay un dato que estremece: antes de la ejecución, la propia Pike dijo que prefería morir a seguir viviendo en prisión, aislada hasta 23 horas al día. Sobrevivió… y volvió a lo que ella misma llamaba su infierno.
En Primicia Informativa TV hemos seguido este caso desde el principio: primero contamos cómo sobrevivió a las dos inyecciones letales y luego cómo despertó y volvió a hablar.
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