Lo que iba a ser la primera ejecución de una mujer en Tennessee en más de 200 años terminó en un hecho sin precedentes: Christa Pike, de 50 años, sobrevivió a dos dosis de la inyección letal la noche de este miércoles en la prisión de máxima seguridad Riverbend, en Nashville.

La jornada había comenzado con un giro judicial: el Tribunal de Apelaciones del Sexto Circuito suspendió la ejecución cuando faltaba una hora para las 10:00 de la mañana. Sin embargo, horas después, la Corte Suprema de Estados Unidos levantó esa suspensión con una votación de 6 a 3, dando vía libre al estado para aplicar la pena capital.

Según documentos presentados por sus abogados ante un tribunal federal, a Pike se le administraron dos tandas de pentobarbital. A las 8:26 de la noche, hora local, ya se había inyectado el contenido de ambas jeringas y Pike seguía viva y roncando, sin haber perdido el conocimiento y con pulso, afirmaron sus defensores. Los testigos escucharon su respiración durante casi una hora antes de ser obligados a abandonar el lugar.

Robin M. Maher, directora ejecutiva del Centro de Información sobre la Pena de Muerte, calificó lo ocurrido como algo "singular e inigualable": otras siete personas han sobrevivido a fallas en el acceso a una vena, pero nadie había permanecido con vida después de recibir los fármacos de la ejecución.

Tras el fallido intento, el gobernador Bill Lee ordenó una revisión externa e independiente para determinar qué ocurrió y pausó la otra ejecución programada para este año en el estado. El Departamento Correccional de Tennessee aseguró que siguió cada paso del protocolo establecido, mientras Pike fue trasladada a un hospital cercano, donde recibía tratamiento. Su estado de salud no había sido informado a última hora del miércoles.

Pike fue condenada a muerte en 1996 por el asesinato de su compañera de estudios Colleen Slemmer, de 19 años, ocurrido en enero de 1995 en Knoxville, cuando Pike tenía 18 años.