La final, disputada el miércoles 23 de septiembre en el estadio de la Asociación Rosarina de Fútbol, se definió desde los once metros después de 90 minutos de alta intensidad.
Chile, que llegaba invicta, se adelantó al minuto 49 con un gol de Antonella Martínez tras un desborde por derecha de Vaitiare Pardo. La ventaja se sostuvo hasta el descuento: al 90+1, una mano de Amparo Abarca dentro del área le dio a Venezuela un penal que la capitana Karla Alfonzo convirtió para el 1-1.
En la tanda, la arquera Valeria Rabanales se convirtió en la heroína al atajar los remates de Martínez y Pardo. Por Venezuela marcaron Alfonzo, Abril Alejo, Yailyn Suárez y la propia Rabanales.
La consagración tuvo sabor a revancha: en la fase de grupos, Chile había goleado 3-0 a la Vinotinto. En semifinales, Venezuela había vencido 1-0 a Uruguay. El bronce fue para Uruguay, que superó a Paraguay también en penales.
Venezuela revalidó así el título conquistado en Asunción 2022, cuando la selección derrotó a Uruguay 5-4 en penales. Un dato que agiganta la hazaña: el equipo compitió en Santa Fe con una plantilla sub-17 frente a rivales de categoría sub-20.
“Nosotras sabíamos que éramos las vigentes campeonas, por lo que no íbamos a dejar que se nos fuera de las manos”, dijo Rabanales, quien dedicó el triunfo a las víctimas del doble terremoto que afectó al país en junio: “Vamos a salir de esto”.
Tras el pitazo final se registraron empujones entre jugadoras de ambos equipos, en una celebración que terminó con tensión y la rápida intervención de los cuerpos técnicos.
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