Jennifer era una empresaria peruana de cuarenta años que vivió más de veinte años en Estados Unidos. Llegó a ese país a los diecinueve años, empezó trabajando en limpieza y, con esfuerzo, levantó cuatro restaurantes de comida peruana, una empresa de limpieza y un negocio de vehículos de carga.
Había vuelto al Perú para celebrar sus cuarenta años y cumplir el sueño de construirles una casa a sus padres. Pero el lunes doce de octubre, tras retirar más de quince mil soles de un banco, fue seguida por delincuentes que la interceptaron cuando se desplazaba en un auto blanco junto a una amiga, en Paramonga, provincia de Barranca, al norte de Lima. Un sujeto armado intentó robarle el dinero y le disparó tres veces. Jennifer murió y su acompañante resultó herida por el roce de una bala.
La Policía detuvo a Kennedy Ibrain Palacios León, de treinta y seis años, señalado como presunto integrante de la banda que le hizo el marcaje, y busca a los demás responsables. Según la investigación, la vigilaban desde la propia entidad bancaria.
Su madre contó que nunca olvidó sus raíces: llamaba siempre, ayudaba a los suyos y cada Navidad organizaba entregas de juguetes para los niños más humildes de Paramonga. Hoy su familia clama justicia.
En el video que acompaña esta nota, Carlos Almarza, de Primicia Informativa TV, narra el caso.
¿Cuántos migrantes más tienen que morir por venir a cumplirle un sueño a su familia? Déjalo en los comentarios.