Un juez del condado de Muskogee, Oklahoma, sentenció el viernes 30 de octubre a Cherie Walker, de 34 años, a siete cadenas perpetuas que deberá cumplir de manera consecutiva, una tras otra, tras ser hallada culpable de permitir el abuso de su hija y de seis cargos de negligencia infantil.
La fiscalía sostuvo durante el juicio que Walker sabía lo que ocurría dentro de su casa y no protegió a la niña, cuya identidad se mantiene reservada por ser menor de edad. El padrastro de la víctima también fue condenado a cadena perpetua por su participación en los hechos.
El caso se conoció en agosto de 2025 y la sentencia sigue la recomendación del jurado que declaró culpable a Walker en julio. Condenas como esta —siete perpetuas acumuladas— buscan garantizar que la sentenciada no vuelva a salir en libertad.