Este viernes por la noche, la web oficial del Tribunal Constitucional de Polonia anunció que su presidente, Bogdan Święczkowski, y su vicepresidente, Bartłomiej Sochański, quedaban suspendidos por un mes, y que la jueza Anna Korwin-Piotrowska asumía la dirección provisional de la corte.
Korwin-Piotrowska es una de las magistradas elegidas por la mayoría parlamentaria del primer ministro Donald Tusk a las que el presidente Karol Nawrocki se negó a tomar juramento, y a las que la cúpula del Tribunal se negaba a dar casos.
El propio Tribunal respondió en su cuenta oficial que sus autoridades siguen en funciones y denunció un «golpe de Estado». La Policía antidisturbios cercó la sede en Varsovia, con tres detenidos.
Nawrocki interrumpió su viaje oficial a Senegal para regresar al país y, pasada la 1:00 de la madrugada de este sábado, entró al edificio entre empujones con los jueces: les dijo «no son jueces del Tribunal Constitucional», denunció una «violación del orden constitucional» y convocó consultas urgentes con las fuerzas parlamentarias.
Tusk respaldó a la jueza y aseguró que «no hay otro camino» tras «años de ilegalidad» del anterior gobierno del PiS, el partido que entre 2015 y 2023 llenó la corte de afines; el Ejecutivo de Tusk no reconoce a este Tribunal desde que llegó al poder en diciembre de 2023.
Polonia amanece hoy con dos direcciones rivales reclamando la misma corte. ¿Quién crees que debe tener la última palabra sobre la justicia: el gobierno elegido en las urnas o los jueces? ¿Qué opinas?