Yasmira Maglet Sánchez Castro tenía 33 años. La mañana del domingo 11 de octubre de 2026 fue asesinada en su lugar de trabajo en Mariara, estado Carabobo, por su expareja, Dorian Emmanuel Ortiz Viloria, funcionario activo de la Policía Nacional Bolivariana, quien irrumpió sin mediar palabras y le quitó la vida. Después del ataque, él también murió ese día. Su propio padre, Ángel Sánchez, fue testigo de la tragedia.

Yasmira ya no puede contar su historia. Por eso su amiga escribió una carta-denuncia en primera persona, con la voz de Yasmira, que Carlos Almarza narra en el video que acompaña esta nota: «No me olviden. Apagó mis sueños, mis planes y todo lo que todavía me faltaba por vivir. No puedo abrazar a mi familia, no puedo defenderme ni contar mi propia historia… pero a nosotras todavía nos queda la voz».

La carta pregunta quién protege a las mujeres cuando las denuncias no son suficientes y de qué sirve pedir ayuda si las instituciones no actúan a tiempo. Y formula una denuncia que, según la amiga, merece una investigación profunda: presuntamente, algunos funcionarios pagarían unos 200 dólares mensuales a sus superiores para portar el arma reglamentaria las 24 horas, aun fuera de servicio, y bastaría pagar un curso de unos 200 dólares, al que presuntamente ni siquiera se asiste, sin pruebas psicológicas suficientes, para obtener un cargo, un uniforme y un arma.

«Para hacer la primera comunión te exigen preparación y cumplir un proceso… ¿y qué exigen para ser policía? Ningún uniforme puede estar por encima de la vida», dice la carta, que rechaza cualquier justificación del crimen: «No existe infidelidad, celos, discusión ni ruptura que justifique un asesinato. ¿En qué momento una mujer tiene que demostrar que fue perfecta para merecer seguir viva?».

El mensaje cierra con una exigencia: «Basta de impunidad. Basta de femicidios. Basta de justificar a los agresores». Yasmira merece justicia, su familia merece la verdad y la sociedad merece respuestas: qué falló, qué controles existían y si esta tragedia se pudo evitar.