SAN ANTONIO, Texas, EE. UU. — Este martes 20 de octubre de 2026, el juez federal Orlando García sentenció a 30 años de prisión al guatemalteco Rigoberto Ramón Miranda-Orozco, de 39 años, por su participación en la operación de tráfico de personas que terminó con la muerte de 53 migrantes en San Antonio, Texas, en junio de 2022.
El 27 de junio de 2022, 64 migrantes viajaban encerrados en un tráiler sin aire acondicionado funcional que había partido desde Laredo. El vehículo fue abandonado en Quintana Road, bajo un calor extremo: 48 personas murieron en el lugar y cinco más en hospitales, mientras que 11 sobrevivieron con lesiones. Entre los fallecidos había seis menores y una mujer embarazada, y 21 de las víctimas eran de Guatemala. Los migrantes pagaban hasta 15.000 dólares por el cruce.
Según la acusación, Miranda-Orozco organizó el traslado y el alojamiento de migrantes a través de Guatemala, México y Estados Unidos, y reclutó migrantes para la red. Dos de las personas cuyo viaje organizó murieron en el tráiler y otra quedó gravemente herida. Fue detenido en Guatemala en agosto de 2024, extraditado a Estados Unidos en marzo de 2025 y se declaró culpable el 2 de julio de 2026.
No es la primera condena del caso: Felipe Orduna-Torres, señalado como líder de la red, recibió cadena perpetua en 2025, y Armando Gonzales-Ortega fue condenado a 83 años de prisión. La sentencia del conductor del tráiler, Homero Zamorano Jr., está programada para el 11 de diciembre. En total, casi 20 personas han sido condenadas entre Estados Unidos y Guatemala por esta operación.
El patrón se repite: en mayo de 2026, siete migrantes murieron en Texas después de ser transportados dentro de un contenedor ferroviario, según la acusación federal, y en julio once personas fueron acusadas por su presunta participación en esa operación.
El caso vuelve a poner sobre la mesa el terrible costo del tráfico de personas. El llamado es a desconfiar de quienes ofrecen cruces clandestinos o prometen resultados garantizados, y a buscar información y orientación por canales oficiales para no quedar a merced de quienes se aprovechan de la necesidad. Nadie debería tener que arriesgar la vida en manos de traficantes. (Fuente: Departamento de Justicia de EE. UU.)