María del Carmen "Maricarmen" Abascal, la mujer de 87 años que se convirtió en el símbolo de la crisis de vivienda en España, falleció este miércoles en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid, donde permanecía ingresada desde su desahucio.

Maricarmen vivió durante más de 70 años en el mismo departamento del barrio de Retiro, en Madrid, al que llegó en 1956. Con una pensión de 1.400 euros, nunca dejó de pagar su alquiler de renta antigua: unos 500 euros al mes entre renta y gastos.

Todo cambió cuando la empresa Urbagestión Desarrollo e Inversión compró el piso. En 2020 le notificaron que debía dejar el apartamento porque su contrato ya había sido subrogado dos veces, primero a su madre y luego a ella. Desde entonces intentaron desalojarla cuatro veces y no aceptaron ninguna propuesta: ni pagar la diferencia de alquiler ni comprar el apartamento.

El 23 de septiembre, una comisión judicial ejecutó finalmente el desahucio. Maricarmen salió de su casa en camilla y una ambulancia la trasladó al hospital, donde permaneció ingresada hasta su muerte.

Su caso provocó una ola de protestas en toda España: acampadas en la Puerta del Sol y otras plazas, manifestaciones multitudinarias y una huelga general convocada. Llevó al gobierno de Pedro Sánchez a proponer de urgencia medidas de alivio en materia de vivienda.

Aunque la presión ciudadana logró que la compañía firmara un pacto histórico para que pudiera regresar a su hogar, su estado de salud ya estaba gravemente deteriorado. La solución llegó demasiado tarde.

El rechazo en el Parlamento de dos decretos de vivienda llevó este lunes a Sánchez a adelantar las elecciones generales, que se celebrarán el 29 de noviembre.

Desde la cama del hospital, Maricarmen animó a los acampados a seguir luchando. Su mensaje final: "Luchad, seguid luchando por lo que es vuestro".

¿Crees que su muerte cambiará algo en la crisis de vivienda? Te leo en los comentarios.