Es la coincidencia que este domingo domina la conversación en las redes —y la foto de Nicolás Maduro junto a Luiz Inácio Lula da Silva volvió a circular con fuerza—: en los dos procesos se extendió el tiempo para votar y, al final del conteo, el oficialismo salió proclamado ganador.

En Venezuela, el 28 de julio de 2024, el Consejo Nacional Electoral prorrogó una y otra vez el cierre de los centros de votación, y muchos siguieron abiertos hasta la noche. Horas después, el CNE proclamó ganador a Maduro sin publicar las actas mesa por mesa, en un resultado que la oposición y buena parte de la comunidad internacional no reconocieron.

Este domingo en Brasil ocurrió algo parecido en la forma: una decisión judicial extendió dos horas el horario de votación del balotaje presidencial, ante los problemas de transporte reportados en varias ciudades, y al cierre del escrutinio el Tribunal Superior Electoral declaró ganador a Lula, con el 51,77 % frente al 48,23 % de Flávio Bolsonaro.

Las diferencias entre ambos procesos son grandes —en Brasil el conteo fue público, rápido y con actas verificables—, pero en las redes el paralelismo se impuso: «extienden la votación y salen ganadores», repiten miles de usuarios, sobre todo venezolanos que reviven lo que vivieron en 2024.

Hasta ahora, Maduro y Lula son los dos casos que la gente señala con ese mismo patrón: más horas para votar y victoria oficialista al final de la noche.

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