Cientos de velas iluminaron la acera donde cayó Javits Frimpong. El sábado 31 de octubre, la comunidad ghanesa y vecinos del Bronx se reunieron en el lugar del ataque, en Claremont, para despedir con oraciones y flores al estudiante de 15 años que fue asesinado a tiros cuando caminaba a su escuela.

Javits había llegado de Ghana en octubre de 2025 para vivir con su padre, Thomas Frimpong, un taxista de 60 años, y cursaba el décimo grado en la DreamYard Preparatory. Soñaba con ser médico. El jueves 29 de octubre de 2026, hacia las 9:24 de la mañana, fue perseguido y baleado en la esquina de East 171st Street y Crotona Place, a pocos metros del plantel, y falleció poco después.

Durante la vigilia, la fiscal del distrito del Bronx, Darcel Clark, prometió a la familia que se hará justicia y pidió públicamente a los responsables que se entreguen a las autoridades.

Fue allí donde el padre reveló el dato que ha sacudido a la comunidad: según le informó el propio director de la escuela, dos estudiantes habían sido suspendidos por una semana por acosar a Javits apenas unos tres días antes del crimen, y él sospecha que el ataque pudo ser una represalia. Es la versión del padre: la policía de Nueva York no ha confirmado el móvil, todavía no hay arrestos y los detectives buscan a tres adolescentes de entre 16 y 18 años señalados por el hecho.

La historia cruzó fronteras. El alcalde Zohran Mamdani anunció que el presidente Donald Trump aceptó facilitar una visa de emergencia para que la madre del joven, Dora Asa Gyamfi, viaje desde Ghana a despedir a su hijo. Hasta la noche del sábado, la Casa Blanca no lo había confirmado de forma independiente.

El caso reabre una conversación urgente en miles de hogares: qué hacer cuando un hijo es víctima de acoso escolar. Los especialistas recomiendan reportar cada hecho por escrito ante la dirección de la escuela y guardar copia, conservar las pruebas (mensajes, fotos, fechas y nombres de testigos), exigir una respuesta y un plan de protección, y escalar la denuncia al distrito escolar o a las autoridades si la escuela no actúa. Hablar a diario con los hijos y tomar en serio cualquier cambio de ánimo puede marcar la diferencia.

Y usted, ¿qué opina? ¿Cree que esta vez la justicia llegará para Javits?