Los afectados presentaron náuseas, vómitos y dificultad respiratoria después de ingerir un arroz chino preparado en la posada.
Debido a la gravedad del cuadro clínico, varios pacientes fueron remitidos a centros hospitalarios en Barcelona, incluyendo una adolescente de 16 años que presentó convulsiones y adultos que requirieron oxigenoterapia.
Las autoridades sanitarias y de seguridad se desplegaron en el sitio para recolectar muestras e investigar las condiciones de salubridad del lugar.
Una actividad que debía ser de fraternidad terminó en emergencia médica. ¿Quién responde por la salud de estos niños? Te leo en los comentarios.