Kendra Upson-Sanch, de 53 años, se declaró culpable de hacerse pasar por enfermera especializada y de distribuir sustancias controladas sin autorización: su licencia había sido suspendida en 2003 y jamás volvió a estar habilitada en ningún estado, según el Departamento de Justicia.
Aun así trabajó en Alaska entre 2023 y 2025 presentando documentos falsos, dirigió consultas de telemedicina desde paradas de camiones, hoteles, moteles y apartamentos alquilados, y usó sin permiso el registro federal de otro profesional para prescribir.
Las autoridades le atribuyen la venta de alrededor de $1,2 millones en medicamentos controlados, entre ellos oxicodona y anfetaminas. Su sentencia está fijada para el 15 de enero de 2027 y enfrenta hasta 30 años de prisión. Fuente: Departamento de Justicia, Distrito de Alaska.