España volvió a amanecer de luto. El miércoles 28 de octubre de 2026, hacia las 8:54 de la mañana, el tren AVE 2080 de Renfe, que cubría la ruta Madrid–Sevilla, embistió por detrás al Iryo 6076, que permanecía detenido en el kilómetro 118 de la línea de alta velocidad, a la altura de Urda, en la provincia de Toledo. El choque se produjo tras un fallo del sistema de señalización LZB y una autorización manual de circulación por parte de Adif, el gestor de la infraestructura ferroviaria. El balance actualizado este jueves por Europa Press es de 69 muertos y decenas de heridos, en el accidente de tren más grave que vive España desde el de Santiago de Compostela en 2013.

Entre las familias que aguardaban noticias estaba Ana. Su hermano, José Ángel Sanemeterio, de 64 años, viajaba en ese AVE con destino a Sevilla. En la estación de Santa Justa, adonde el tren nunca llegó, nadie era capaz de decirle en qué vagón ni en qué asiento viajaba su hermano, ni si se encontraba entre los heridos trasladados a los hospitales de la zona.

Desesperada, Ana habló en vivo para el programa «El Tiempo Justo» y su reclamo le dio la vuelta a España: «¿Dónde está el dinero de los españoles? Estoy harta de trabajar, mi hermano no sé dónde está y nadie me sabe decir nada». En segundos, el dolor de una familia se convirtió en la pregunta que hoy se hacen millones de españoles: si el país presume de tener una de las redes de alta velocidad más grandes del mundo, ¿por qué fallan así sus vías y sus sistemas de seguridad?

El golpe de Toledo no es un hecho aislado. El 18 de enero de 2026, hace apenas nueve meses, un tren Iryo que viajaba de Málaga a Madrid descarriló a la altura de Adamuz, en la provincia de Córdoba, invadió la vía contigua y chocó contra un Alvia de Renfe: 46 personas murieron. La investigación de aquel siniestro apunta a una posible fractura de la vía, y la Guardia Civil señaló que los sistemas de supervisión de Adif habían registrado indicios de rotura casi 22 horas antes del accidente sin que saltara una alerta automática.

Dos tragedias en nueve meses suman 115 vidas perdidas en la alta velocidad española. Mientras las investigaciones siguen su curso y las familias como la de Ana esperan respuestas —y, en su caso, noticias de su hermano—, el debate sobre el mantenimiento de las vías, la inversión en seguridad y la gestión de las políticas ferroviarias del gobierno español está servido.

¿Crees que el gobierno español está fallando en el mantenimiento de las vías del tren, o fueron dos desgracias imposibles de evitar? ¿Qué te parece? ¡Te leemos! 👇 Suscríbete a nuestro YouTube 👉 https://www.youtube.com/@Primiciainformativatv?sub_confirmation=1