Una demanda presentada el 22 de octubre en Tennessee alega que los funcionarios siguieron adelante con la ejecución de Christa Pike pese a las señales de que las vías intravenosas no funcionaban: según la declaración jurada de su abogado Randy Spivey, testigo de la ejecución, el equipo tardó unos 40 minutos y usó unas 10 agujas tratando de colocar las líneas, y a los abogados les habían advertido antes que algunas venas de Pike podían haber «reventado».

El médico de la ejecución nunca intentó la vía central que el propio protocolo permite. Pike, de 50 años, sobrevivió a dos dosis de pentobarbital el 30 de septiembre, recuperó la conciencia días después y ya volvió a prisión.

El gobernador suspendió todas las ejecuciones del estado por el resto del año y un juez ordenó preservar toda la evidencia. Son alegaciones de una demanda en curso, no hechos probados. Fuentes: The Tennessean, WKRN y Reuters.